



CARNE DE BUEY DE KOBE
La carne de buey de Kobe tiene la mitad de grasa saturada que la de cualquier
otro buey y un sabor que los especialistas de todo el mundo consideran incomparable.
Se trata de la carne de buey de Kobe. Vale la
pena puntualizar que el ganado del que procede la carne no es precisamente
de Kobe, sino de varias zonas rurales del Japón. La denominación
de Kobe se debe a que éste es el puerto desde donde se embarca
la carne a distintos puntos de la geografía mundial. Kobe es la
capital de la provincia de Tajima, denominada también Prefectura
de Hyogo.
Los expertos en ganadería conocen a estas reses como bueyes Tajima,
un linaje vacuno japonés denominado también kuroge wagyu
(reses de piel negra). En la actualidad, sólo 262 granjas crían
a este tipo de bueyes, con una estabulación de 5 a 15 reses por
granja. Cada animal recibe todas las atenciones de las que sería
objeto un niño enfermo. Sus dietas se controlan de forma muy estricta
y se componen principalmente de sake y cerveza. Cada día, además,
reciben un masaje que ayuda a relajar el tono muscular, proporcionando
en definitiva una carne sumamente tierna y muy gustosa .
Los ganaderos japoneses puntualizan que no se trata de reses criadas exclusivamente
con cerveza, sino que se añade cerveza a su dieta, particularmente
durante los meses de verano, que es cuando su alimentación interactúa
con los depósitos de grasa del organismo. Las condiciones de temperatura
y humedad de las granjas japonesas durante el verano llevan a que la cerveza
estimule el apetito de los bueyes y éstos consuman más forraje.
En cuanto al masaje, se justifica por el hecho de que las reses más
calmadas, relajadas y satisfechas se ha visto que proporcionan una carne
de muy superior calidad que las sometidas a estrés o a agarrotamientos
musculares.
El no va más en los cuidados de este ganado es el «baño
de sake». Periódicamente, las reses ven lavada su piel con
este tradicional aguardiente japonés. Los ganaderos japoneses consideran
que una piel lavada y perfumada con sake redunda asimismo en una mayor
calidad de las carnes, y por eso pierden horas enteras en el friegue de
sus animales con esponjas impregnadas en sake.

